Las noches eran mágicas,cual tormenta de invierno.Los copos caían y se dejaban entrar en el cuarto donde los admiraba.Tenía los pies helados,aunque poco me importaba,en esos pocos minutos donde la nieve era protagonista,era feliz.
Se apreciaba el movimiento,las luces parecían estrellas fugases,los árboles,portaban vida,a pesar de ser amenos trozos de palos decorados de manera hermosa,el aire,poseía un increíble olor a pureza,aunque para mis adentros,sentía que olfateaba cada dos por tres,chocolate y churros.
Solía caminar sola por estas calles,sonriente;los problemas se iban con cada coche que pasaba a mi lado.
Sí,tal vez eche de menos sonreír a un árbol,a un semáforo,o al dependiente de la tienda a la que iba y siempre me regalaba caramelos.Otro mundo,quizá,donde no pensaba en el mañana,sino en volver a adorar los parques pintados de blanco.
Gente increíble a la que no le importó de dónde venía,sino el alegrarme los días.
Que pena que no pude verlo como ahora.
Añoro estar tumbada sobre la hierba,que caigan esos pocos copos,ver como las nubes se entrecerraban para llevarlo a cabo,posar mis pies en las baldosas frías de la terraza,trepar a esos árboles raquíticos y sentirme dueña del mundo;extraño caminar por esas calles,sin miedo,segura de mí,contemplando cada monumento como si no hubiese podido verlo ningún otro día,y sobre todo,echo de menos lo que dejé allí.
A mí.
La mejor parte de mí,quedó atrapada entre la nieve,surgió el miedo y olvidé la felicidad.En cierto modo,tal vez por eso,quiera regresar.Habré dejado parte de mi vida,en aquel metro de detrás de casa,cabe la posibilidad de que siga ahí sentada,escuchando música y hablando con extraños porque no me importaba quien se sentara al lado;dialogando sobre el mal tiempo,el trabajo o la familia a la que no veíamos.
O puede que se haya quedado en ese parque,al pie de la fuente,sonriente ante cientos de peces naranjas y dorados que allí habitaban,hablando con niños que interesados,preguntaban como se llamaban,y creando historias sobre ellos.
Cuando la gente me pregunta que hacía,no atiendo a palabras posibles,no sabría explicar con exactitud,lo que era ser libre.Reconozco que el amor,en ese entonces,había desaparecido de mi vida,la razón de mi marchar.Pero todo se puede cambiar,y unir ambas partes,para que deje de ser un paraíso,a mi vida perfecta.